miércoles, abril 15, 2009

Estancia para pasar un día de Campo o las vacaciones

Granja educativa para grandes y chicos a menos de 100 kms de Capital.

Podría escribir una larga nota contándoles todo lo que aprendimos con mi familia durante cuatro días en esta Granja Educativa a menos de una hora de viaje en auto de la Capital Federal, ideal para ir en familia, viajar poco y llegar a un paraíso natural, donde uno vuelve a encontrarse con la naturaleza.
El predio es de 80.000 m2. Cuenta con piscina para el verano.

Viajás en sulky y podés dar un paseo a caballo.

Aprendés a hacer un horno de barro y Elvira te cuenta muchas historias además de ser la encargada de buscar los vegetales en la quinta para el almuerzo.

En este sector te cuentan la vida en el campo, los nidos de los pájaros, los huevos de ñandúes, la historia del ladrillo y del cerco que se convirtió con el tiempo en alambrado, te enseñan a amasar pan, mientras tanto otras personas pueden estar dándole de comer a los animales, jugando al ping pong, nadando, leyendo, viendo dvds y los más enchufados, viendo los mails porque hay wi fi.

Las cabañas de campo son distintas, algunas alejadas, otras todas cerquita.

Para los niños hay tirolesa, carrera de embolsado, rayuela, ping pong, cabalgatas, contacto directo con los animales, y un guía Fabián, que nunca dejó de sonreir y dar amor a todos los presentes que le preguntaban muy apurados sobre todas las actividades.

A las cabras les hicieron escaleras con descanso para que no pierdan la costumbre de escalar y escalar.

Los adultos también se atreven a subirse en zancos, y ¡todos probaron!.

Muchos gansos y patos comparten un predio con lago, al que se los alimenta también. Son muy amistosos y posan para las fotos, de espaldas...

El desayuno, el almuerzo y la merienda son imperdibles. La misma granja elabora licores, dulces, quesos ahumados, quesos de campo, pan, y leche. Además cuentan con una almacén donde se pueden comprar pañuelos con la guarda pampa, cinturones, chalecos de lana, y muchas cosas ricas para traer a casa.

Nunca olvidaré el dulce de berenjena, el que está acabándose en esta foto.

Recomiendo este lugar, para todas las personas, para las que estén solas, con familia, abuelos, escuelas, todos deben pasar alguna vez por este sitio que hace ya 26 años que existe.
El aire puro que se respira, la mente que se despeja inmediatamente al bajar del auto, los caballos que se acercan a buscar caricias, demuestran que todo está hecho con amor por Nora y Mario, el encargado de contar la historia del ladrillo y de hacer el asado con cuero...una exquisitez!. Valentina, aún levantada desde las 5 am a las 22 hs seguía con una hermosa sonrisa atenta a nuestras necesidades.

Es un placer poder devolver en esta nota, algo del amor que nos dieron durante la estadía.
Les agradezco a todos el amor que le dispensan a las personas y especialmente a los animales.
Salutte con una cerveza artesanal "Falke" elaborada en Berisso sin pasteurizar, riquísima.