miércoles, agosto 05, 2009

Vinos de Altura

Valles Calchaquíes: El punto de partida de la ruta del vino de altura.

Ilustramos esta nota con fotografías de cómo se ven en Agosto - invierno en Argentina- estos lugares soñados.


El vino nace en el viñedo
Los vinos de altura son el resultado de un terruño natural técnicamente guiado por las manos del hombre, inmerso en una zona con determinadas características climáticas, a cierta altura sobre el nivel del mar. Si tuviéramos que nombrar el agente que más trabaja para hacer el vino, deberíamos decir “la planta”. La vitis vinífera es la planta que da como fruto la uva, hacedora de todos los tipos de vino del mundo y que acompaña al hombre desde hace más de 6.000 años.

Colomé

Las regiones vitivinícolas argentinas se encuentran a alturas sobre el nivel del mar muy por encima de los viñedos del resto del mundo. Las rutas del vino en Argentina se concentran en Salta, entre los 1.700 y 3.000 metros sobre el nivel del mar, en San Juan, entre 600 y 1.400 msnm, en Mendoza entre los 500 y 1.500 msnm y en Patagonia a unos 250 msnm, las viñas más bajas del país. La bendición de la altura acentúa principalmente la amplitud térmica entre el día y la noche. Días de insolación severa son seguidos por noches frías, a veces gélidas. Estos factores climáticos, unidos a las características del terruño: suelos desérticos, ideales para que no propaguen los enemigos de la vid como hongos e insectos, regiones áridas al pie de los Andes, 200 milímetros anuales de lluvia, y el agua de deshielo que desciende de la cordillera, dan como resultado uvas que alcanzan niveles de madurez altísimos con altas concentraciones de azúcar, baja acidez y gran concentración de compuestos fenólicos. Finalmente se elaboran vinos de alto grado alcohólico, baja acidez y taninos firmes. Podríamos entonces sintetizar toda la descripción diciendo que nuestra viticultura es de altura, de desierto, de suelos pobres en materia orgánica, y recibe agua de deshielo, de extrema pureza.

San Pedro de Yacochuya, a 8 km de Cafayate, Salta, Argentina.
Propietario: Arnaldo Etchart con asesoramiento de Michel Rolland.


Eligiendo la ruta de los vinos de altura
Viajar con el fin de conocer nuestras regiones vitivinícolas es un pendiente que hay que cumplir. Todas las épocas del año son maravillosas para realizarlo. En verano se aprecian los racimos maduros, los perfumes de de las uvas blancas que abarcan todo el viñedo y las rosas a los pies de las viñas en flor. Cerca del otoño podemos participar de la alegría de la cosecha y a partir de Mayo de la poda en los viñedos. Sin embargo, un tiempo soñado es viajar en automóvil a la ciudad de Salta en invierno. El invierno salteño (y Jujeño) es ideal para emprender un viaje de placer y comprobar que mientras en Buenos Aires llueve y hace frío, en el norte reina un cielo diáfano, inolvidable y las temperaturas oscilan entre los 20 y 27 ºC (durante el día), ideal para escapar de los tristes y lluviosos días bonaerenses.

Partiendo desde Buenos Aires, los kilómetros que nos separan de la ciudad de Salta Capital, son 1.500 kms. La plaza principal con la catedral y la historia del “Señor de los Milagros” y el museo MAAM donde se encuentran los niños incas congelados que se encontraron en el volcán Llullaillaco, son visitas obligadas. El sábado pueden destinarlo para visitar la virgencita de los tres cerritos, la Inmaculada Madre Del Divino Corazón Eucarístico De Jesús y el Domingo partir a la ruta del vino, a través de los Valles Calchaquíes, teniendo en cuenta cargar el auto con combustible, bebidas y comida por si los trayectos se hacen largos.

Finca El Arenal, Payogasta-Cachi, Salta Argentina. Teniendo uno de los viñedos más altos del mundo, a más de 3000 metros sobre el nivel del mar, Bodega y Estancia Colomé es la más antigua de la Argentina. Actualmente elabora vinos intensos con vides cultivadas en forma biodinámica. Propietario: Donald Hess.

El punto de partida es Payogasta, donde se encuentra la Finca Arenal a 3.015 msnm, aquí no hay visita a Bodega, sólo se ven los viñedos más altos del mundo, uno de los emprendimientos del suizo Donald Hess. Una vez allí se puede hacer un picnic o almorzar en el restaurante que se encuentra camino a Cachi, a 10 km de El Arenal. Una vez en Cachi, encontrarán la iglesia declarada en 1945 monumento histórico nacional y el Museo Arqueológico "Pío Pablo Díaz", donde se conservan una 5,000 piezas que relatan más de diez mil años de historia, desde el 800 antes de Cristo hasta el 1.600 de nuestra era.


Bodega San Pedro de Yacochuya

En el paraje La Aguada, a sólo 6 Km. de Cachi por el camino de la Usina Eléctrica se encuentra
el Hostal Samay Huasi, de una belleza y tranquilidad sin igual. Aquí se puede visitar la Bodega El Molino de Alberto Durand en Cachi Adentro. Al otro día hay que levantarse temprano porque el siguiente punto de visita se encuentra a 60 kms de Cachi pero se tarda más de dos horas en llegar, ya que el camino rodea los Valles Calchaquíes, si, el típico camino con abismo que vemos en las películas y que sólo hay lugar para dos automóviles para transitar. Este viaje es soñado. El silencio, la belleza del lugar, el sentirse perdido sin saber bien hacia dónde se va, es una experiencia única en la vida. Al final de la travesía comienzan a aparecer carteles “A Finca Colomé”, también de Donald Hess. La Finca es un emprendimiento mayúsculo en el medio de los Valles Calchaquíes. Consta de represa, hotel y restaurante 5 estrellas, sala de proyección, sala de degustación y gift shop. El costo de la degustación ronda los $ 25 pesos y el almuerzo para dos personas con un vino de altura, como el “Amalaya”, cuesta alrededor de $ 300.- Aquí puede elegir la opción de quedarse a dormir en el hotel maravilloso que tiene la bodega, (U$S 500.- la habitación) y al otro día visitar dos Bodegas más, la Bodega Tacuil y la Bodega Humanao, a pocos kilómetros de Colomé.

En estas dos bodegas podrá degustar los vinos de altura maravillosos que ambas tienen y dar un paseo por las instalaciones. Hasta aquí el camino que se recorrió es distinto del que la mayoría de la gente recorre que es Cafayate y sus alrededores.

De Molinos a Cafayate hay alrededor de 100 kms. Cafayate es una ciudad maravillosa, llena de arte indígena, artesanos increíbles, museos y gente amable. Una vez instalados en el hotel que elijan, primero se visita la plaza y la catedral. Dentro de la ciudad hay muchísimas visitas que realizar: la casa del orfebre, donde se pueden adquirir piezas de plata valiosísimas, la fachada de la casa del artista Manuel Cruz, una obra de arte, el Museo del Vino, que aunque un poco descuidado tiene un recorrido por la historia del vino imperdible y el mercado de artesanos donde se pueden adquirir canastas y vestidos para las botellas de vinos, entre otros. Las bodegas que se encuentran en Cafayate son muchas.

Bodega J.L. Mournier, Cafayate, Salta, Argentina.

El primer día se puede visitar la Bodega El Porvenir de los Andes, de J.L. Mournier. Tienen una degustación dirigida sin costo y una con costo con la posibilidad de optar por una tabla de quesos o asado por encargo. La Bodega Domingo Hermanos también tiene una degustación dirigida sin costo: allí se podrán ver los tanques de acero inoxidable donde fermenta el vino, al aire libre. A la noche el menú ideal son las empanadas salteñas con un buen torrontés de la zona, como el “Cafayate” de Bodega Etchart, ganador de cinco medallas de oro, 12 de plata y cinco de bronce en concursos internacionales. La cepa nativa que reina en Salta es la Torrontés, que en Cafayate desarrolla todo su potencial por su microclima. La cepa torrontés produce un vino blanco varietal, fresco, frutado, aromático y joven. Al día siguiente se puede visitar la Bodega El Esteco, luego cruzar a Bodega Vasija Secreta y por último visitar Bodega Etchart, (Pernod Ricard Argentina) y deleitarse, con cuidado, de todos sus vinos. El tercer día en Cafayate, hay que levantarse temprano y emprender un viaje por un camino de tierra hacia San Pedro de Yacochuya para visitar la Finca donde se encuentra el emprendimiento actual de la familia Etchart con Michel Rolland, el famoso enólogo francés. Allí la visita es gratuita y la degustación tiene un costo de $ 25.- por persona, dado que la producción de botellas es muy escasa. Sólo existen 8 hectáreas de Malbec, todos los viñedos están a 2000 msnm, son vinos únicos, muy bien cuidados, una delicia. Aquí recomendamos invertir un poco de dinero y comprar toda la línea de vinos que se producen: Yacochuya 2000, (Malbec 90% y 10% Cabernet Sauvignon), San Pedro de Yacochuya 2001 (85% Malbec y 15% Cabernet Sauvignon) y el San Pedro de Yacochuya, 100% Torrontés, cosecha 2005. El viaje de vuelta es una zona bien desértica que presenta cada dos cuadras enormes cardones a lo largo del camino de tierra.

Museo de La Pachamama
Por último, la mejor recomendación para regresar a Buenos Aires es bajar de Cafayate a Tucumán, pasando por Tafí del Valle. A lo largo del camino se encontrarán con varios puntos inolvidables como visitar la Bodega Tolombón, ver las ruinas de los indios Quilmes, llegar a Amaicha del Valle y bajar a recorrer uno de los museos más bellos del mundo: El Museo de la Pacha Mama. El creador, Héctor Cruz, es artista plástico y hermano de Manuel Cruz, el gran artista que vive en Cafayate. Este museo está completamente hecho de piedras, a 1790 msn y una superficie de 10 mil mts cuadrados. Coronar todo el viaje con este museo y luego ver el lago de Tafí del Valle es la gloria.
Museo de la Pachamama. Propietario: Héctor Cruz.

No hay comentarios: