lunes, marzo 22, 2010

El vino es el resultado de una obsesión: Entrevista con Ernesto Catena

Preside Bodegas Escorihuela Gascón y tiene una galería de arte. Estudió computación, economía y diseño. Cultura maya y polo.

Fuente: Revista Noticias/Liliana Morelli
Detrás de las gafas de diseño, la ropa casual y el aire “volado” hay un espíritu sutil, profundo, sensitivo, y un cerebro inquisitivo, apto para las ciencias duras y el management. Estamos ante una perla negra. De estirpe bodeguera, Ernesto Catena –tan urbano y tan campero–, pide café y chocolatitos con almendras y nada sacará de su parsimoniosa calma al presidente de Bodegas Escorihuela Gascón y fundador de Ernesto Catena Vineyards, su inmaculada galería de fotografía contemporánea en Palermo.

Hijo mayor de un emblema del vino, Nicolás Catena Zapata, él trazó su propio derrotero: licenciado en Economía y Computación, con una maestría en Diseño y un posgrado en Historia de la ciencia, se casó con Joanna, una espléndida inglesa, y pegó la vuelta a Mendoza convencido de haber visto y aprendido lo suficiente para capitalizarlo entre sus bodegas, su familia, el arte y el polo.

Noticias: ¿Por qué alguien con una formación tan ecléctica termina haciendo vinos?

Ernesto Catena: Seguí deseos contradictorios: al principio pensaba en la supervivencia, y cuando estudié Diseño supe que quería hacer arte, cosas bellas. En el vino conjugué estabilidad económica y un canal de expresión artística. El vino es un mundo sensorial, tiene una relación muy grande con el arte. Y siempre estuvo cerca mío, pasé mucho tiempo en las fincas de mis abuelos, entre viñas y toneles.

Noticias: ¿No hubo un intento de zafar del mandato familiar?

Catena: Casi te diría lo contrario, mi familia me decía: “No es necesario que hagas esto”. Mi padre se llama como su abuelo, yo tendría que llamarme Domingo Vicente y me pusieron Ernesto, ya hubo una rotura (ríe). Seguir ese camino era demasiado fácil, hice muchas cosas diferentes pero siempre estuve ligado al vino. Los romanos decían que en una empresa familiar lo importante era dejar el patrimonio mejor que como se recibe, y cada generación hizo crecer el negocio. Tenemos un principio sagrado, muy italiano: nunca pelearse en la familia

Noticias: Tras decantar lo transitado ¿este es un momento de madurez?

Catena: Aprendí muchas cosas que traje al mundo del vino. Viví en Europa y en los Estados Unidos y cuando observo esos mercados los entiendo.

Noticias: Su bisabuelo Nicola Catena, ¿tenía viñas en Italia?

Catena: No sabemos bien, la región de Le Marche, sobre el Adriático, es muy agrícola y la de mayor consumo de vino per cápita de Italia. Eran 14 hermanos, seguro que sabía hacer vinos porque llegó, compró un pedazo de tierra y se dedicó a eso. Plantó su primera viña de malbec en 1902.


Noticias: ¿Reconoce en usted la impronta de las familias de inmigrantes: la veta aventurera, un “abrir caminos” como sea?

Catena: Soy la cuarta generación e hice el camino inverso, viajé mucho y volví a mis orígenes. Soy muy apegado a mis dos “terroirs”: Mendoza, donde crecí galopando entre las viñas y el desierto, con siestas gloriosas debajo de la parra –uno de mis vinos personales se llama “Siesta”– y el porteño, donde pasé parte de mi vida. Y admiro la cultura italiana, el perfeccionismo con que hacen todo. Eso es muy importante en el vino. El vino es resultado de una obsesión: si cuidás muy bien la viña, la uva en estado óptimo contribuye más a la calidad que lo que se puede hacer en la bodega.

Noticias: Su padre parece austero, riguroso, ¿entendió su vuelo creativo y su modo de concebir el negocio?

Catena: Con mi padre no trabajo, casi somos competencia. Yo seguí un camino más estético, me gusta el consumo de lujo, experimentar sensaciones complejas. Y él es austero porque como productor y como empresario vivió años difíciles. Somos complementarios.

Noticias: Para la revista Decanter, Nicolás Catena Zapata es el “Hombre del año 2009”. ¿Tener un prócer en la familia obliga a medirse con él?

Catena: Sí, no te voy a mentir, es un bajón (risas). Te obliga a un estándar superalto y casi imposible, y por otro lado es un orgullo, una guía y un ejemplo para mí y mis hijos. Cuando mi padre vio que en California podían llegar a hacer vinos de la calidad de los franceses, dijo: “Nosotros también podemos”. Volvió y dijo: “Hagámoslo, cueste lo que cueste”.

En 1987, Ernesto volvió al país tras estudiar en Tufts University, en Medford, Estados Unidos, y abrió la empresa de computación, Worknet: “Me fascinaba programar, pero me di cuenta de que estar rodeado de gente con mentalidad numérica no era lo que quería. Tenía 20 años y ganas de divertirme, y pasé a la industria del jean, el mundo de la moda, las fiestas y la movida de “Guess”. Fui a Milán a estudiar Diseño, me abrió la cabeza”. Identificado con la escuela italiana adhirió al lujo sobrio, sin ostentación: “Seguí esa línea en todo, mis etiquetas no son exhibicionistas, muchas publicidades ni muestran el producto”.

Hubo un segundo viraje en su vida, cuando en Londres conoció a Joanna, quien estudiaba Desarrollo Urbano: por ella se quedó en Inglaterra. “Tardé 4 años en convencerla de venirnos a la Argentina (ríe). Me crucé con un programa en The Imperial College que abarcaba ciencia antigua y contemporánea, el Renacimiento, Leonardo Da Vinci, Galileo, y entendí que las soluciones científicas también tienen su lado estético”.

En sus viñedos tiene una plantación de malbec con forma de laberinto y otra que representa al sol. No estudió enología, se considera un degustador: evalúa las barricas y define el estilo de vinos en proceso. “Me gusta el pinot por su “legerezza”, diez años atrás me interesaba el cabernet, luego todos nos pusimos a explorar el malbec. Los franceses tardaron 500 años en entender sus “terroirs” y sus variedades de uva, aún nos queda mucho, no debemos quedarnos en el malbec”, sostiene.

Noticias: ¿Cuál fue su aporte diferenciador en Escorihuela?

Catena: Tal vez encontrar un estilo, una identidad. Tratamos de ser lo que vendemos, y que lo que vendemos refleje lo que somos: una empresa joven, vanguardista, pero atada a sus raíces. Somos importantes compradores de uvas, producimos unos 100.000 litros por año de vinos premium, y en líneas más económicas mucho más, y exportamos un 80%. Queremos seguir pensando como una empresa chica, pero no lo somos (ríe).

Noticias: ¿El espacio para experimentar es “Ernesto Catena Vineyards”?

Catena: Me permite volar, concretar locuras y caprichos, de ahí el “Tikal Locuras”, un blend de uvas blancas con tintas, un sabor raro, original. Tenemos los tres Misterios de Alma Negra, y el Gran Misterio, y es de verdad: no revelamos los componentes.

Lector ávido y curioso sin remedio, un viaje a Guatemala lo marcó. Fascinado por la arquitectura maya, impulsó la construcción de la bodega Catena Zapata en forma de pirámide maya. En marzo inaugurará su champagnera, Nakbe, nombre de la ciudad donde se halló la cancha de pelota maya más antigua. Otro tema que lo entusiasma hasta perder la noción del tiempo es la biodinámica y su aplicación al vino.




"Tom Peters dice en su libro: "si querés ver el futuro juntate con gente rara; la gente convencional vive en el presente o el pasado". Y bien, me volví fanático de la biodinámica, creada por Rudolf Steiner, fundador de la Escuela Waldorf. El concepto de fondo es que la tierra debe estar viva, con gusanos y microorganismos. Los cultivos que reciben pesticidas y fertilizantes están muertos. Incorporan un espíritu de unión con la tierra, de respeto, es sensibilizarse con el milagro de la vida. Podemos llegar a hacer cosas maravillosas con los vinos”.

Noticias: ¿Cree, como Brascó, que “una botella de vino es un lugar como cualquier otro para encontrar a Dios”?

Catena: El vino fue una inspiración para el ser humano, le abre el corazón. Es un medio para encontrar al poeta dentro de uno, y al amor.


Noticias: ¿Qué handicap tiene como polista?

Catena: Ni lo quiero saber, debe ser muy poco, soy un amateur, juego en Escorihuela cuando el equipo me invita. El polo simboliza el espíritu guerrero, en cada partido se arriesga la vida, importa mucho ser caballero y hay que usar el cuerpo y la mente, es un juego muy mental.

Noticias: ¿Se ve reflejado en alguno de sus hijos?

Catena: Encuentro partes mías en los dos, Tikal (13) se abstrae leyendo y no escucha; Aisha (9) es muy risueña, optimista, reparte alegría donde va, como mi madre. Elegí a Joanna porque es un ser bueno, muy de principios, la percepción que tengo de mi madre.

Noticias: ¿Consiguió todo lo que quería?

Catena: No, sigo buscando. Ahora me gustaría dedicarme más al arte, al estudio de la estética, eso me apasiona. En el planeta hay leyes estéticas que todavía no hemos entendido o seguramente hay explicaciones mejores. Tal vez mi gran lección en la vida fue, en vez de tratar de explicar cómo funcionan las cosas, interesarme por lo emocional, acercarme definitivamente a las humanidades.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La agricultura biodinamica te hace comprender la vida como "conección" con todo. Cada día somos más los re-conectados a la vida.

Mirna Leiva dijo...

Gracias Silvia por esta entrevista, me ayuda mucho, en breve dare una degustacion de esta Bodega y estos datos solo estan tu blog.besos