martes, mayo 04, 2010

Los vinos de Sud África, pronto estarán de moda...

Entre copas, por el paraíso del pinotage

Fuente: Clarín

Al este de Ciudad del Cabo, desde el valle de Constantia hasta Worcester, la Ruta del Vino devela los secretos de las mejores bodegas.

Nacidos de una tradición que lleva ya más de tres siglos, los viñedos son una postal inequívoca de la geografía sudafricana. Omnipresentes en algunas regiones del país, los enormes valles repletos de vides parecen en ocasiones extenderse de manera desmedida sobre el paisaje, dejando apenas sitio para sierras y lagunas.

En Sudáfrica hay quince Rutas del Vino que ofrecen al visitante la posibilidad de recorrer cientos de kilómetros de bodegas y buenos vinos. De ellas, el circuito por la región del Cabo Occidental, que se extiende al este de Ciudad del Cabo, es la más importante. Con 160 km de caminos que zigzaguean entre valles y viñedos, este rumbo vitivinícola recorre no sólo muchas de las mejores bodegas del país sino que permite, además, conocer el sitio mismo donde nació la producción de vinos sudafricana, en los finales del siglo XVII.

Finca de Groot Constantia.


El preferido de Napoleón
Según cuenta la historia, fueron los hugonotes exiliados de Francia quienes colaboraron con los holandeses que habían llegado a estas tierras para desarrollar los primeros viñedos en el valle de Constantia, ubicado apenas a veinte minutos del actual centro de Ciudad del Cabo.

En esta zona, en 1685, se fundó Groot Constantia, la primera bodega sudafricana que produjo el mítico Vin de Constance, que se convirtió en su momento en uno de los vinos con mayor reputación del mundo, al punto de hacerse infaltable en la mesa del mismísimo Napoleón.


El valle de Constantia, al este de Ciudad del Cabo, es el mejor punto para iniciar el recorrido por la Ruta del Vino. La visita a la vivienda original de la finca, construida hace más de 300 años, resulta un verdadero viaje en el tiempo y abre inmediato paso a la imaginación. Antiguos muebles y porcelanas, y elementos que se utilizaban en esa época de pioneros se exhiben en el Museo del Vino de la bodega.


Stellenbosch y más allá





Desde el valle de Constantia, allá por los finales del siglo XVII, los viñedos se fueron desparramando por otras zonas fértiles de la región del Cabo Occidental. Siguiendo el curso de la historia, se hace entonces necesario continuar el rumbo serpenteante de la Ruta del Vino y llegar hasta Stellenbosch, un pueblo fundado en 1679 en cuyos alrededores se produce casi el 15 por ciento de los vinos sudafricanos. De calles arboladas y antiguas mansiones de madera de clásico estilo holandés, Stellenbosch fue el segundo asentamiento europeo en Sudáfrica y a muy corta distancia de su centro es posible visitar antiguas bodegas. Las laderas de granito de las montañas de Helderberg y Simonsberg y el clima atemperado por la cercana bahía Falsa contribuyen decisivamente para el cultivo de exclusivas variedades, como el Pinotage, emblema de los vinos sudafricanos, producida del cruce entre Pinot Noir y Cinsault.


Flanqueado de colinas de considerable altura, la Ruta del Vino lleva luego a Paarl, una región que durante mucho tiempo fue considerada el corazón mismo de la producción vitivinícola sudafricana. En esta zona, cuyo origen vitivinícola está emparentado muy estrechamente con la colonización de los hugonotes franceses, se pueden encontrar 24 bodegas diferentes y es sede del Ente Oficial Regulador de la Industria del Vino.

Rumbo al río Breede
Por último, hacia el este, el rumbo conduce al valle del río Breede, un lugar de clima cálido amparado por las montañas Drakenstein. En esta zona el promedio anual de lluvias nunca supera los 400 mm y las temperaturas oscilan en torno a los 20 grados, lo que favorece las cosechas. Dentro de esta área, el distrito de Worcester es el que mayor reputación ha conseguido, basado fundamentalmente en la producción de Muscadet, Sauvignon Blanc y Semillon. Esta última variedad de uva, que se caracteriza por poder ser usada para elaborar vinos secos o dulces (como jerez o brandy), es uno de los símbolos de la región por las enormes dimensiones de su cosecha.

Alejándose del valle del Breede, el andar serpenteante del rumbo vitivinícola se va perdiendo en tierras que olvidan, poco a poco, su paisaje invadido de vides. Son las últimas fronteras de esa región en la que las bodegas se multiplican hasta límites insospechados.


INFORMACION:

www.grootconstantia.co.za
www.slanghoek.co.za
www.conradie-vineyards.co.za
www.vanloveren.co.za
www.kwv.co.za
www.tourismcapewinelands.co.za
www.sudafrica.org.ar

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