sábado, mayo 22, 2010

San Martín y su paso por Mendoza como Gobernador de Cuyo

A días de cumplirse los 200 años de la Revolución de Mayo, es bueno recordar que José Francisco de San Martín además de ser EL militar que libró batallas para las independencias de Argentina, Chile y Perú, fue Gobernador de Cuyo durante tres años y colaboró con la vitivinicultura argentina.



José Francisco de San Martín Yapeyú, Argentina, 25 de febrero de 1778 - Boulogne-sur-Mer, Francia, 17 de agosto de 1850


Gobernador de Cuyo

San Martín fue a Mendoza, rincón predestinado para la gesta heróica, con nombramiento de ¨Gobernador Intendente de Cuyo¨ el 10 de agosto de 1814, que rezaba en los siguientes términos : ¨Por tanto, y debiendo recaer el mando de la dicha Provincia de Cuyo, que incesantemente llama mi atención y desvelo por la común felicidad de aquéllos distinguidos vecinos, en un Jefe de probidad, prudencia, valor y juicio militar cuyas cualidades se requieren para su desempeño, concurren en la persona de don José de San Martín, Coronel del Regimiento de Granaderos a Caballo y General en Jefe, que acaba de ser del Ejército Auxiliar del Perú, he venido a nombrarlo a su insistencia y solicitud, para tal Gobernador Intendente de la Provincia de Cuyo".


El medio social y cultural de la nueva provincia era propicio para la gesta libertadora. A principios del siglo XIX las costumbres de la época colonial prevalecían en el ambiente social de Cuyo. No todos los habitantes de las colonias americanas eran iguales ante la ley. Los españoles de nacimiento establecidos en América, monopolizaban todos los empleos de importancia. Los criollos, o sea los hijos de españoles nacidos en América, o los descendientes de éstos, eran mirados con desconfianza por la Corte, y eran por lo general excluídos de los cargos superiores. Pero en cambio formaban mayoría en los Cabildos, seleccionados por su positiva jerarquía, y como dice el abate Molina, ¨generalmente dotados de buen ingenio¨.

En las provincias de Cuyo dominó siempre el elemento criollo. La tercera clase la constituían los mestizos, mezcla de indio o aborígenes que aunque protegidos por las leyes, fueron prontamente diezmados por el desplazamiento natural de la nueva raza en formación, o por las arbitrariedades que se cometieron contra ellos. La última clase social la constituían los mulatos y los negros traídos de África, que por lo general eran esclavos, transportados por los ingleses y holandeses.

Además, se habían establecido en Cuyo algunos centenares de ingleses y portugueses que fueron prisioneros en la Colonia e internados por el Virrey Cevallos en 1762. Entre ellos vinieron algunos oficiales que se dedicaron a la agricultura, al comercio y a la enseñanza, con muy escasos medios, pues ni en todo Chile había una imprenta con que fundar un periódico.

El agrupamiento de las poblaciones agrícolas de Mendoza y San Juan fue favorable a la cultura mutua y al desarrollo de las artes y oficios mecánicos, manteniendo por su alejamiento de los centros exteriores una idiosincrasia propia de unidad y de progreso común.

San Martín, que pertenecía a la clase de los criollos americanos, de cuna de hidalgos, nacido en la histórica Yapeyú de las Misiones de la heroica Corrientes, resulto ser, en el medio cuyano, el gran psicólogo de hombres, y demostró desde su llegada ser también el gran sociólogo conductor de pueblos.

Al hacerse cargo del mando, San Martín ya había visitado San Juan y San Luis, donde puso de subintendentes a De la Rosa y a Dupuy al servicio de sus planes de alta política, en pro de la emancipación americana. San Martín fue recibido con extraordinarias muestras de adhesión por el pueblo mendocino, y con el alborozo que era propio del prestigio que lo precedía, tanto por su brillante carrera en España, su triunfo de San Lorenzo, y su capacidad de organización demostrada en el Ejercito del Norte.

Para dar la pauta de la exaltación jubilosa que experimentó el pueblo de Mendoza al recibir la noticia del nombramiento y llegada de San Martín como Gobernador Intendente, basta consignar textualmente lo que escribe el célebre cronista contemporáneo Hudson: ¨los corazones mendocinos se estremecieron de vivo entusiasmo a la presencia del joven General, en cuya noble figura contemplaban el más distinguido tipo del héroe, del favorito de la victoria, y la personificación de los futuros triunfos de la causa americana en la gran epopeya a que se lanzaron denodados los hijos del Plata. Su recepción fue festejada con las más vivas demostraciones de adhesión y amor hacia su persona, y desde entonces jamás Mendoza desmayo en un solo DIA de la idolatría que tuvo por el General San Martín. Él, a su vez, págola con una extremada predilección, con la más distinguida admiración, con los gratos recuerdos que constantemente consagró a esa cuna de sus imperecederas glorias¨.

Al saber el Cabildo de Mendoza el nombramiento de San Martín como Intendente de Cuyo, invocando el voto del vecindario le anuncio ¨que se había preparado casa en que alojarlo¨, el Libertador contestó, ¨que en el curso de su vida no había experimentado sentimiento igual al rehusar la primera prueba de afecto de una corporación de un pueblo al que estaba dispuesto a consagrar su existencia, al no aceptar su generoso ofrecimiento¨.
EL CABILDO insistió en su homenaje. Ante este hecho el Libertador transigió manifestando ¨que para que no se atribuyese a desaire su negativa, aceptaba el alojamiento por el tiempo necesario para dejar a unos y a otros en el lugar que les correspondía, sacrificio de conciencia que sólo hacía en beneficio y honor de los habitantes de Cuyo¨ .

Es decir, que el forjado extraordinario del destino de América, empieza por mostrarse al pueblo de Mendoza asistido por su rigurosa probidad, y con una moral tan cimentada, que eran una manifestación explícita e inconfundible de la idea inspiradora y de los propósitos realmente perseguidos para realizar la hazaña extraordinaria que se había propuesto, para lo cual, no deseaba tener ligaduras de compromiso.

Don José de San Martín debe ser recordado no sólo como militar sino como Gobernador de Cuyo. Su mandato se extendió por tres años. Aprovechó los conocimientos de los habitantes originales -los indios Huarpes- e implementó los sistemas de riego precolombinos que ellos habían diseñado. Con estos regadíos convirtió a una provincia desértica en un territorio con una importante superficie cultivable. Además contrató a enólogos franceses a los que llevó a Mendoza y en tres años también desarrolló la melalurgia. Un gobierno notable, para tan corto tiempo y no sólo positivo para Mendoza sino para San Luis y San Juan.

Gracias Don José por respetar a los pueblos nativos, por tomar su idea y convertir a la región desértica en el vergel que admiramos hoy en día.

Como legado a su hija Merceditas, San Martín escribió una lista de consejos:

Las «Máximas para mi hija»

1.Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: «Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos...».
2.Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
3.Inspirarle una gran confianza y amistad, pero unida al respeto.
4.Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.
5.Respeto sobre la propiedad ajena.
6.Acostumbrarla a guardar un secreto.
7.Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
8.Dulzura con los criados, pobres y viejos.
9.Que hable poco y lo preciso.
10.Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
11.Amor al aseo y desprecio al lujo.
12.Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad.


Fuentes: EL GENIO CIVIL DEL LIBERTADOR CUYO Autor: MANUEL ANTONIO ZULOAGA Paginas: 19-21 IMPRESORES PEUSER BS AS. y entrevista en el Diario Perfil a Felipe Piña reportaje de Magdalena Ruiz Guiñazú, suplemento "Domingo", página 6 columna 4.

Silvia Ramos de Barton
Directora

2 comentarios:

Julio Irrazabal dijo...

este artículo es excelente, mis felicitaciones

Silvia Ramos de Barton - Sommelier dijo...

Muchas gracias Julio!