lunes, diciembre 09, 2013

El manzano, la manzana y la sidra...

Historia de la sidra

La sidra es una de las bebidas más importantes que ha logrado el hombre. Elaborada de la manzana, la fruta prohibida del génesis.


El zumo fermentado de la manzana, la sidra, es un producto que los celtas, los griegos y los romanos consumían en la antigüedad. Estrabón habló en el año 60 a.C. de un producto similar a la sidra cuando habla de Asturias. Son muchos los documentos que se conservan de la Edad Media en la que se mencionan los pomarales asturianos, como el de la fundación del Monasterio de San Vicente en el año 781, o en los documentos visigodos en los que se habla de la sicer. Incluso, Gonzalo de Berceo la mencionó con su actual término, castellanizado, sizra.
Su origen se remonta a la antigüedad, existiendo textos en el que señalan que de la manzana se extraían jugos a los que se llamó sidra.

El origen de la palabra sidra o sidre, viene del griego Sikera. Se tradujo al latín como sicera. Después un asturiano comenzó a pronunciar sidsra y finalmente sidra, como se le conoce actualmente. Lejos del abordaje semántico, la ciencia sugiere que la región que va entre el mar Caspio y el mar Negro alumbró las primeras manzanas que aparecieron sobre la faz de la tierra.

España es el país al que se le debe el origen de a sidra. En los siglos XII y XIII es la explotación del manzano la mayor riqueza. En el siglo XVIII el consumo se incrementó gracias al resurgimiento de la economía, y en el siglo XX el consumo se afianzó.
Hay autores que remontan la existencia de la sidra a la época de los hebreos, los egipcios y los griegos, aunque no se pueda probar esto de modo documental.
En España hay registros de que los celtas ya bebían una especie de sidra y que en época de los visigodos, había una bebida popular que podría acercarse mucho a la versión moderna de esta bebida.

Las primeras fuentes documentales sobre la sidra aparecen en el siglo XIII, sobre todo a través de las donaciones de tierras a monasterios. Algunos adjudican su creación a la distraída Santa Radegunda, monja de un convento de los Pirineos españoles, que al olvidar sus manzanas maceradas en un fuentón, se maravilló ante el aroma de la fruta fermentada, luego, probó el exquisito jugo.
Otros cuentan, que la embriagadora bebida, según la definieron los egipcios, surgió de una similar hecha en base a peras.
La pequeña porosidad que tiene la madera, permite ese intercambio favoreciendo la esterificación, combinándose así los ácidos con el alcohol y formando esteres que le dan el bouquet.

La historia de las botellas de sidra se inicia en 1827. Las botellas de sidra han variado bastante desde sus orígenes, yendo de las primeras de madera, pasando por las de vidrio de color verde oliva o topacio, realizadas en moldes de madera y en la actualidad en moldes de hierro.
Es el otoño cuando empieza la temporada de la sidra con la recolección de la fruta. Estas se llevan a los lagares donde son prensadas y trituradas. Las manzanas se echan en los duernos donde son machacadas con unos mazos que se llaman mayos. Los restos de la manzana ya triturada o magayos se retiran y se guardan en maseras, unos recipientes de madera donde se dejan antes de ser pisados al día siguiente. Son prensadas entre vigas de maderas y el resultado de esa prensa es el zumo de manzana, una sidra dulce que se deposite en las pipas, unos recipientes de 450 litros. el proceso de prensado dura unos seis o siete días.

La sidra, depositada en toneles, se mantiene allí unos 6 meses para su fermentación, tiempo en el que constantemente, por la tapa, expulsará los gases y una espuma un tanto sucia. Para evitar que la fermentación se detenga, continuamente hay que andar llenando los toneles en la misma cantidad en que va saliendo ese gas y espuma. Se suele incluso hacer trasiegos, que es mezclar sidras de distintos toneles para obtener una sidra más homogénea.

La sidra natural tiene un color brillante, amarillo, dorado y finamente verdoso, que presenta pequeñas burbujas y un aspecto denso. Al olfato es limpio, a manzana, e incluso algunos componente cítricos. En la fase gustativa, la sidra tiene un sabor seco inicial, pero se prolonga en boca.

La sidra es un producto típico asturiano donde no se precisa esperar la Navidad para beberlo. Se acompaña agradablemente con mariscos y pescados. También el sushi es recomendado por el BLOG de Vinos.  
Existe un Museo de la Sidra en Asturias.


A continuación un video que muestra los pasos de cómo se la elabora la sidra en Asturias, de manera artesanal.

Silvia Ramos de Barton
Directora
Twitter: @SilBarton

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola muy bueno el blog! Los invito a visitar este sitio
Vinos y Enologia

Silvia Ramos de Barton dijo...

Muchas gracias por tu comentario.
Feliz 2014!