viernes, septiembre 25, 2015

El vino Malbec llegó a la Argentina para distinguirnos

Malbec
La variedad de uva tinta de origen francés encontró su lugar indiscutido en el terroir argentino.
A continuación historia y actualidad de la cepa que nos distingue en el mundo entero.


Origen de la palabra
La referencia histórica más antigua de la palabra “malbec” data del apellido de un viverista húngaro llamado Malbek, quien fue el primero en plantar la vitis vinífera que da como fruto esta uva, primero en el sudoeste francés y luego la esparció por toda Francia.  El apellido húngaro se convirtió en  “mal bec” que significa “mal pico” en francés aludiendo al sabor áspero con el que se expresaba la uva en Francia.  Más tarde, otro viverista francés la llevó a la zona del río Gironde en Burdeos donde se expresó mucho más amable.  En la zona de Cahors se la denominó “Auxerrois”, “Côt” en el Valle del Loire, en Australia “Portugal Malbec” y en Portugal, “Tinta Amarelha” entre sus 400 sinónimos, (incluyendo “Malbec”, “Malbek”, “Malbeck” y “Pressac”).
Historia
En el año 1852 un agrónomo francés llamado Michel Aimé Pouget fue contratado para trabajar en la viticultura Argentina.  En el viaje trajo consigo plantines y semillas de vid que fructificaron de manera muy exitosa.  
Mientras tanto en 1855 la uva Malbec representaba el cincuenta por ciento de los viñedos en Burdeos, y formaba parte de las seis cepas autorizadas para los famosos vinos de corte de los grandes châteaux como el Laffitte Rothchild, Mouton Rothschild, Margaux, Haut Brion  y Latour. Vinos que ese año  obtuvieron la clasificación de “Grand Cru” y pasaron a la historia como los mejores del mundo, hasta hoy, según algunas tendencias. La Malbec aportaba a los Grand Cru, en pequeñas cantidades, un refuerzo de color, taninos y ese particular sabor a ciruelas que la caracteriza.



El éxito de la cepa y la mezcla con las grandes reinas de Burdeos llegó a su fin cuando en 1862 la filoxera, (un insecto del tipo pulgón,  parásito de la vid, originario de América del Norte) devastó los viñedos franceses atacando el pie franco de la planta, (la raiz) e interrumpiendo las corrientes de savia de la vitis vinífera.  El resultado fue demoledor porque  lamentablemente  durante el primer año los daños del ataque del insecto fueron  imperceptibles.  Recién al año siguiente en que se cortaron los sarmientos y fueron  apareciendo las hojas se dieron cuenta que la clorofila había desaparecido de los bordes de las mismas y  los frutos cayeron  antes de su madurez debido a la podredumbre de las raíces,  lo que desencadenó  la posterior muerte de las plantas.   Recién en 1930 se descubrió cual  era el remedio para esta peste:  el injerto de la vitis vinífera europea sobre portainjertos norteamericanos llamados Riparia, Berlandieri y Rupestris. La catástrofe produjo un cambio radical en el mapa vitivinícola del mundo, separando “el viejo mundo” del “nuevo mundo”.


Actualmente en Cahors es el principal varietal y en 1971 obtuvo la Denominación de Origen Controlada cuyo principal requerimiento es que al menos el 70% del vino sea de Malbec. En cambio en Burdeos, una vez superado el ataque de la filoxera, esta variedad no fue replantada y en 1956 cayó un granizo devastador que obligó a los viñateros a replantar todas las viñas, quedando la cepa Malbec fuera de la lista ya que las elegidas fueron las más robustas como la Cabernet Sauvignon y la Merlot

La francesa que vino a reinar a la Argentina
Luego de la siembra de Michel Aimé Pouget en 1852 en Mendoza, la cepa se expandió  exitosamente con pie franco (la vitis vinífera pura de Malbec, sin injertos de otras vitis).   El primer viñedo de Malbec se reconoció en 1865 en la ciudad de Panquehua, (actual región de Las Heras) propiedad de la bodega más antigua de la provincia de Mendoza de la familia González Videla, aún hoy en manos de la familia original,  que había comenzado con el negocio vitivinícola en 1841.
Con la llegada del ferrocarril llegaron también los inmigrantes europeos que transmitieron antiguas técnicas de elaboración y cuidados en el campo.  Finalmente, la planta, a los pies de los Andes en Mendoza,  encontró el suelo, el agua y el clima ideal para desarrollarse. 


Curiosamente en 1980 hubo un programa de eliminación de vides en Argentina dejando sólo 7.000 ha sobre un total de 102.000 ha de Malbec plantadas.  Actualmente en todo el país se calcula un total de  17.000 ha  de Malbec de calidad, (15.000 sólo en Mendoza).  Francia tiene 4.400 ha. Y en Chile la superficie plantada de esta cepa ronda las 6.000 ha siendo la tercer variedad más extendida en el vecino país.

En Argentina la cepa está implantada en Salta,  Catamarca, San Juan, Mendoza, La Rioja, Neuquén y Río Negro; resultando en excelentes y variados vinos emblemáticos.

Mendoza, reina madre del Malbec
El Malbec  mendocino se encuentra implantado en toda la región, pero es en el Valle de Uco y en la zona alta del río Mendoza donde la cepa encontró su lugar en el mundo: la zona ecológica ideal para su desarrollo.  
¿Pero qué características distintivas posee esta región  argentina, (especialmente Luján de Cuyo y Maipú, llamadas “Primera Zona”)  para haber convertido al Malbec en cepa emblemática?.  
En primer lugar, la altura.  Todas las viñas están plantadas a los pies de la Cordillera de los Andes, a más de 700 metros sobre el nivel del mar (“msnm”).  


El suelo es ideal para la vid, franco a franco-arcilloso con bastante material grueso como grava y canto rodado.  Muy permeable y pobre en materia orgánica.  
Otro factor predominante es el clima templado variando de templado frío a templado cálido según se avanza de sur a norte, ideal para permitir la óptima maduración de las uvas.
La conducción de los viñedos es  espaldera baja de tres alambres y alta de cuatro.  En toda el área centro y alta del río Mendoza existen 30.000 ha de viñedos y alrededor de 360 bodegas.  Si bien el Malbec es elaborado exitosamente en otras regiones de Argentina como Salta, La Rioja, San Juan, Catamarca, Neuquén y Río Negro, son las viñas y bodegas de Mendoza las que convirtieron al Malbec como vino emblemático de nuestro país.

Luján de Cuyo posee excelentes condiciones ecológicas.  Es la mayor zona productora de vinos finos, con la primera Denominación de Origen Controlada creada el 26 de Diciembre de 1990 otorgada justamente por su Malbec. La vid se cultiva en el pedemonte de los cordones montañosos a más de 850 metros sobre el nivel del mar. Las zonas más frías de Luján de Cuyo y de mayor altura son Vistalba, Las Compuertas y Perdriel.   

Otras regiones argentinas
La  provincia de Salta es la reina madre de la variedad de uva torrontés, (uva blanca emblemática de la Argentina,  muy floral y muy al estilo de las uvas  alemanas).  La cepa típica sanjuanina, por alcanzar en esta provincia su mejor expresión, es la syrah.  La variedad que promete ser la vedette de la Patagonia es la pinot noir.  Sin embargo, tanto en estas provincias como en Catamarca, La Rioja, Neuquén, Río Negro, Neuquén, Chubut y últimamente La Pampa existen plantaciones de Malbec muy exitosas.  


Un fenómeno social, económico y cultural se generó en la provincia de Neuquén hace menos de 10 años. Con el objetivo de impulsar actividades adicionales a las relacionadas con el petróleo, cuyas reservas se agotarán dentro de poco tiempo, el Gobierno Provincial ofreció a los bodegueros mendocinos un subsidio para instalar una réplica de sus bodegas en esa provincia y así desarrollar una industria vitivinícola propia. Es así como, año tras año, van llegando las bodegas mendocinas al sur. 


En las provincias de la Patagonia la uva malbec prolonga su ciclo vegetativo debido al clima más frío, generando una cosecha más tardía que en Mendoza.  De igual manera, los ingenieros agrónomos han desarrollado técnicas que les permiten obtener buenos resultados en las variedades de ciclo largo y en caso de riesgo de helada, han montado un sistema de aspersión de agua que permite combatirlas.  En el sur argentino no sólo se elaboran vinos de malbec sino de pinot noir (de ciclo vegetativo corto), cabernet franc, merlot; cabernet sauvignon, blancos de chardonnay, viognier, sauvignon blanc y espumosos con estilo, entre otros.  La zona no es de altura, por lo que los vinos  no son tiñe dientes como los de Salta, ni poderosos en sabor como los de Mendoza.  Son vinos equilibrados, muy frutados, jóvenes y la mayoría se crían en barricas (de roble francés y americano) con el fin de redondear sus taninos. El cuidado es intensivo y se han logrado grandes vinos Premium y de guarda, exquisitos.  Allí encontramos las bodegas Humberto Canale, Noemía, Domaine Vistalba, Familia Schroeder, NQN, Bodega del Fin del Mundo, Valle Perdido y El Añelo.

Características Organolépticas de los vinos varietales de Malbec
Un vino varietal de Malbec se presenta de color  rubí con reflejos violáceos de capa profunda y en los Premium aparecen reflejos bien violáceos y pronunciados.    Los de Valle de Uco (Mendoza) y los de Cafayate o Yacochuya (Salta) llegan a las tonalidades de tinta oscura o “tiñe dientes”.  En nariz los descriptores típicos son las notas a frutas rojas. La más emblemática:  la ciruela en todas sus representaciones:  fresca, madura, en compota, mermelada, etc.  Otros descriptores que acompañan a la ciruela son la guinda, la frambuesa y algunas notas florales.  En los vinos de guarda aparecen notas a pimienta como característica.  En los Malbec del Valle de Uco aparece casi siempre la nota a menta, característica de la zona.   Por último, al beber un  Malbec notamos una característica distintiva respecto de otras cepas y es la suavidad de sus taninos que hace que el vino sea bebible pronto sin tanta estiba en bodega, todo esto siempre y cuando la uva haya sido cuidada desde la planta hasta llegar a ser vino embotellado.
Cómo acompañar un buen vino Malbec
Es sabido que uno de los mejores maridajes es el regional.  Un Malbec joven sin madera (los hay muchos) es ideal para acompañar con un  típico asado de cuero gauchesco.  Si tenemos la posibilidad de probar empanadas salteñas nada mejor que un buen malbec cosecha 2000.  Para un ragout de corderito patagónico nada mejor que un joven exponente de la zona de Río Negro y para cerrar, como vino tinto licoroso (de postre) les recomiendo un vino dulce 100% Malbec de Mendoza  el cual puede ser acompañado por una macedonia de frutas sanjuaninas con salsa de ciruelas caliente.

Día Internacional del Malbec
El 17 de abril se festeja el 

¿Por qué se festeja ese día?

El 17 de abril de 1853 se presentó un proyecto de ley que dio vida a la Quinta Nacional Agronómica de Mendoza, un centro que potenció el cultivo de la vid en Argentina. Su primer director fue el agrónomo francés Michel Pouget, quien introdujo al malbec en ese país. Por eso para Wines of Argentina ese 17 de abril fue el gran punto de partida de la que hoy es su cepa bandera.

Silvia Ramos de Barton
Sommelier
Directora del BLOG de Vinos
Twitter: @SilBarton



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