jueves, abril 19, 2012

El terroir que abdujo a un porteño y le señaló un viñedo

Vinos de Altura
Única bodega en Jujuy
Fernando Dupont, propietario de la única bodega en Jujuy,nos concedió un reportaje y presentó sus vinos elaborados a 2.500 metros sobre el nivel del mar, en la Quebrada de Humahuaca, Patrimonio de la Humanidad.
Ing. Agr. Fernando Dupont
Alrededor de cinco años antes del 2007, Fernando recorría de vacaciones la Quebrada de Humahuaca, Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad nombrada por la UNESCO en julio de 2003.  Para los que fuimos y la recorrimos toda, es fácil imaginar cómo se vio atrapado por sus paisajes, su gente, su comida y su tierra seca y árida que acompaña bellamente el paisaje.
Maimará fotos
                                         Esta foto de Maimará es cortesía de TripAdvisor


Ese viaje en moto, nos cuenta, era el resultado de un gran cambio interno que estaba experi-mentando y que por consiguiente lo hacía transitar por la naturaleza camuflado, sin que ella lo vea. Pero la Pachamama sintió su crujir -primero el del motor de la moto y luego el de su alma- y comenzó a llamarlo una vez que volvió  a Buenos Aires de aquel viaje iniciático.

Una vez de vuelta a su trabajo de ingeniero agrónomo en la provincia de Buenos Aires -en Lincoln, específicamente-, se sintió enamorado.  Su mente, cuerpo y espíritu habían quedado en Jujuy. No pasaba un instante sin pensar en volver. Algo lo llamaba con bramido y él pensó que era una corazonada. Contactó a un colega que había conocido en ese viaje y le dijo: "avisame si hay alguna hectárea para comprar en Jujuy, ya veré qué producir luego".  Su amigo también ingeniero agrónomo, de origen tarijeño, lo llamó al cabo de un tiempo y le dijo: "hay unas hectáreas en venta, en Maimará, cerca de Tilcara, detrás de un río, difícil de llegar, pero es lo que lo que encontré, venite".  
Al llegar encontró este paisaje. El paraje se llama San Pedrito, entre los pueblos de Maimará y Tilcara, en el km 1776 de la Ruta Nacional Nro. 9, frente al pueblo de Maimará, al borde de los márgenes del Río Grande. Se veía difícil el emprendimiento, pero el amor todo lo puede, y así fue como asesorado por su amigo acostumbrado a hacer vino en Tarija, Bolivia, se animó a comprar estas tierras. Construyó el pozo de agua con maquinarias petrolíferas, implantó viñas, -16.000 plantas en total- y comenzó a construir lo que sería la bodega.  
Pero la bomba de agua tenía que funcionar, si o si. 
Un diciembre de mucho calor la bomba de agua empezó a fallar. A partir de allí un sinfín de arreglos técnicos y eléctricos, no lograba hacerla funcionar, desesperado, recurrió a la fe y le rogó a la patrona de la región: La Virgen de Punta Corral, pidiéndole una solución a su sueño y prometiéndole realizar anualmente la peregrinación a su santuario, en Semana Santa.
Virgen de Punta Corral


Las barrancas para alcanzarlo bajan 100, 400 y 500 mts. hasta el lecho del río apenas perceptibles entre las piedras.  En la víspera del día de la Virgen, -el martes Santo- los peregrinos ocupan ranchos para pasar la noche y descansar de la larga caminata empinada.  Llegar es un acto de fe, de amor, de esfuerzo y de convicción.  

Por otro lado, la Pachamama se hizo volver a escuchar y pidió su ceremonia también.
Challa

Fernando y sus amigos realizaron una "challa", -ceremonia de reciprocidad que se basa en el acto de regar la tierra con alcohol y elementos simbólicos-. 

La challa en el campo consiste, básicamente, en cubrir la tierra con pétalos de flores y enterrar una olla de papas cocidas, cigarros, hojas de coca y alcohol -licor, por ejemplo, o vino, claro!- como ofrenda a la Pachamama. Mientras lo hacen, beben y le ofrecen cantos y bailes. Es un día festivo.

Una vez finalizados ambos rituales, el milagro de la fe llegó.  Le avisaron a Fernando que había un plomero en Maimará llegado de otra ciudad, que parecía que sabía bastante de instalación de agua. Lo fueron a buscar y el hombre aparecido de la nada, le encontró el desperfecto a la bomba. De esta manera el viñedo se salvó y hoy podemos contarles a ustedes, señores lectores, sobre los vinos que este terroir extremo regala hoy a la humanidad.

Finalmente, luego de cinco años, llegaron los vinos


Su primera línea de vinos se llama "Punta Corral" un coupage de Malbec, Syrah y Cabernet Sauvignon, que descansa 8 meses en barricas de roble francés. El winemaker es Marcos Etchart, salteño, de familia tradicional de viñateros en Cafayate. Y el nombre del vino, claro, es en honor a la Virgen que le cumplió el sueño. El corte cuenta con una amplia base de Malbec y se completa con Cabernet Sauvignon y Syrah. De cuerpo notable, producto de la gran altura y un terruño rico en minerales regado con agua subterránea exquisita. Embotellado en origen. Para poder mantener todas sus cualidades intactas, sin clarificar ni filtrar.

Dos vinos más componen su producción.  Uno rosado llamado "Rosa de Maimará" que  nace a partir de uvas Syrah, Malbec y Cabernet Sauvignon, puestas a macerar con sus orujos por unas horas hasta alcanzar su coloración rosada óptima. El posterior paso a barricas de roble francés para su fermentación y crianza realza sus notas frutales y le otorga complejidad a su natural carácter y frescura propias de un vino de gran altura.
El tercer vino es  el premium "Pasacana".   Llaman pasacana en los cerros, al fruto del cardón gigante. Se trata de un corte con amplia base de Malbec y toques de Cabernet Sauvignon y Syrah. Es elegante y equilibrado a la vez que salvaje y masculino. Complejo y de gran personalidad, se presenta de color profundo casi negro con aromas intensos de pasas, ciruelas y especias que explotan en la boca. De gran cuerpo, suculento y vigoroso, con equilibrada acidez típica de los vinos de gran altura. Tiene paso por barricas de roble francés de primer uso durante 18 meses.
Luego de catar los 8 vinos elaborados hasta el día de hoy, destaco el Punta Corral 2007 y el Pasacana 2009 como exponentes de este terroir tan diferente, tan extremo, elaborados con tanto esfuerzo y placer, por su dueño.

Felicitamos a Fernando por el emprendimiento sin precedentes, único en Jujuy y a su winemaker Marcos Etchart por el fiel trabajo que realiza año a año.

No se los pierdan, valen la pena.


Silvia Ramos de Barton
Sommelier y Directora del BLOG de Vinos

3 comentarios:

WILLIE dijo...

Muy lindo comentario de una bodega que visité el año pasado y que me dejó una muy grata impresión .....por la hermosura del paisaje del lugar y por sus vinos. Casualmente días atrás abrí un Pasacana que me traje de mi visita y le comenté a Fernando. También lo publiqué en http://foro.taninos.com/viewtopic.php?t=20&start=0, donde se hicieron varios comentarios.
WILLIE
williedalerojo@hotmail.com

Maqui dijo...

Me enamoré de la nota!! No me pude sentir más identificada con esa fuerza del corazón que te lleva a un gran cambio interno y que te sensibiliza a punto tal que se pueden percibir señales infinitas.

Silvia Ramos de Barton - Sommelier dijo...

Muchísimas gracias por ambos comentarios. Cuando uno es una persona de fe, puede no sólo mover montañas sino plantar un viñedo en un lugar imposible. Aplausos a Fernando Dupont!