domingo, abril 15, 2012

Martes 17 de abril, festejo internacional del Día del Malbec



A continuación un resumen de la historia de cómo se generó el Día Mundial del Malbec, 
información obtenida de Wines of Argentina.

La selección del Día Mundial del Malbec, con idea de celebrar el actual suceso del Malbec argentino en los mercados internacionales, requiere examinar un complejo proceso por el cual se ha logrado desarrollar un producto determinado, que resulta valorado por el público. Por lo tanto, el encuentro ha sido posible por la convergencia de dos procesos relativamente distintos: por un lado la producción del Malbec y por otro, la construcción de un mercado específico para ese producto. Ambos movimientos han demorado largos siglos, y son la resultante de una acción colectiva, en la cual han tomado parte tanto autoridades y gobernantes (reyes, presidentes, escritores, artistas) como actores sociales y sujetos históricos (viticultores, enólogos, soldados, comerciantes, transportistas).

¿Qué es más importante: elaborar el vino o apreciarlo? 
En realidad, se trata de dos caras de la misma moneda. No existiría una sin la otra. De poco serviría a los bodegueros de Mendoza elaborar el mejor Malbec, sin un mercado capaz de apreciarlo. Por lo tanto, en este análisis, es preciso considerar las dos bandas.
El origen del Malbec se encuentra en Cahors, en el sudoeste de Francia. Allí se cultivaba este cepaje con el cual se elaboraban los vinos conocidos con el nombre del lugar: vinos de Cahors (Beezley, 2005). Estos vinos alcanzaron reconocimiento desde los tiempos del Imperio Romano. Luego se consolidaron en la Edad Media, para terminar de fortalecerse en la modernidad. Un paso decisivo fue la conquista del mercado inglés, proceso que tuvo su origen en la boda entre el rey de Inglaterra y la duquesa de Aquitania, con la cual, el sudoeste de Francia, incluyendo la zona de Cahors, quedaron bajo la autoridad del rey inglés; a partir de entonces, se produjo un giro del mercado británico hacia esos vinos, y se comenzó a construir la cultura de la apreciación del Malbec en Inglaterra y en el mundo. Posteriormente, el Malbec comenzó a expandirse hacia otras regiones donde las condiciones agroclimáticas eran adecuadas, comenzando por Hungría, Crimea y el Cono Sur de América. Cuando la plaga de filoxera destruyó la viticultura francesa, a fines del siglo XIX, la cultura de apreciación del Malbec ya estaba construida. Y sobre esa base iba a desplegarse, un tiempo después, el Malbec argentino.


Para establecer el Día Mundial del Malbec, es preciso considerar estos procesos, dado que el Malbec está inserto en la historia universal. Además, no es está buscando el Día del Malbec argentino, sino el Día Mundial del Malbec. Por tal motivo conviene observar el escenario en forma general.

1-El Malbec y la expansión del mundo como pre requisito para su valoración actual en los mercados internacionales. 
Cuando llega a una góndola europea una botella de Malbec de Mendoza, el consumidor no se encuentra ante un producto desconocido. Durante cerca de dos mil años, la cultura europea ha conocido y valorado este tipo de vinos. En ese sentido, conviene reconocer los principales hitos en el largo proceso histórico de construcción de la cultura de la apreciación del Malbec.
 El centro histórico de producción de Malbec es Cahors, localidad ubicada en el sudoeste de Francia, cerca de los Pirineos. Se encuentra relativamente cerca de una de las principales regiones vitivinícolas de Francia: Burdeos está 200 km al este de Cahors.
 Localización de Cahors, primera zona de cultivo de Malbec

De acuerdo al estado actual de las investigaciones sobre el tema en Cahors es el lugar donde antes se cultivó el Malbec. ¿Cómo llegó a este lugar? No se sabe si fue trasladada desde Italia por los romanos, o si ingresó desde otra región europea. En Cahors desaparecen las pistas. Lo que está claro es que allí se cultivó la cepa, con la cual se elaboró un producto llamado a adquirir singular prestigio, tal como reconocieron escritores y reyes.
Durante el imperio romano, el vino de Cahors, fue apreciado por las élites. Así se refleja en obras de los autores clásicos, sobre todo Horacio y Virgilio. Después de la caída del imperio romano, se produjo el colapso del poder político y las instituciones; pero el vino de Cahors mantuvo su prestigio. En la Alta Edad Media, fue reconocido por el obispo de Verdún. Posteriormente, una destacada mujer de esa región, Leonor de Aquitania, contribuyó a la expansión de los vinos de Cahors, sobre todo en el mercado británico. Esta historia merece detenerse para considerar algunos detalles.
Leonor de Aquitania (1122-1204) fue una de las mujeres más destacadas de la Edad Media europea. Tuvo un poder considerable, al controlar el ducado de Aquitania que se extendía del Loire hasta los Pirineos. Liberal e intensa, fue esposa, madre y abuela de reyes. Compartió el amor con el rey de Francia primero y con el rey de Inglaterra después.  Casada con el rey Luis VII de Francia, separada y vuelta a casar con el rey Enrique II de Inglaterra; encarcelada por su marido y luego liberada. Madre enérgica, tuvo varios hijos, entre ellos, el legendario Ricardo Corazón de León, rey de Inglaterra. Una de las nietas de Leonor fue la Blanca, hija del rey de España, esposa del rey de Francia, varias veces a cargo de la regencia de ese Estado; la historia la conoce como la Reine Blanche.  Viajera y movediza, Leonor atravesó Europa para participar en las cruzadas; posteriormente, cuando tenia 80 años, cruzó los Pirineos para buscar a su nieta  para acompañarla a las bodas con el rey de Francia. Fue un símbolo de la mujer que toma sus propias decisiones y vive la vida intensamente. Personaje fascinante, llamó la atención de los cronistas de su época, tanto laicos como eclesiásticos. Su vida fue rescatada por la literatura y la historia, sobre todo en la recurrentemente editada obra de la historiadora francesa Régine Pernoud, Leonor de Aquitania (1969); tambièn fue llevada al cine en El león en invierno (1968), con magistrales interpretaciones de Peter O'Toole y Katherine Hepburn.

La vida de Leonor de Aquitania se cruza con la historia del Malbec en un punto clave. En efecto, el vino de Cahors se vio favorecido por la administración de Leonor de Aquitania. Ella potenció las cualidades de estos vinos, sobre todo a partir de su enlace con la corona inglesa. En efecto, el casamiento con Enrique Plantagenet, el 18 de mayo de 1152, estableció un estrecho lazo entre su ducado y las islas británicas. 
Enrique Plantagenet
El comercio siguió a la política y cada vez fueron más intensas las exportaciones de vino del sudoeste frances hacia el mercado de Inglaterra. Los ingleses comenzaron a valorar y apreciar los vinos de esa región. Unwin explica el fenómeno en los siguientes términos:

“Inglaterra cubría una buena parte de su demanda con vinos del oeste de Francia. El establecimiento de vínculos formales entre Inglaterra y la Gascuña data del divorcio de Leonor de Aquitania y Luis VII de Francia y de la boda de ésta en 1152 con Enrique, duque de Normandía y conde de Anjou, Maine y Touranine, quien en 1154 ascendería al trono de Inglaterra. Leonor aportó el ducado de Aquitania como parte de su dote, que incluía Poitou, Guyenne y la Gascuña, y en lugar de comprar vinos en la feria anual de Ruán tal y como habían hecho hasta entonces, a partir de ese momento los ingleses compraron el vino en los puertos de Nantes, La Rochelle y Burdeos. En este periodo disminuyó la cantidad de vino elaborado en Inglaterra debido a las crecientes dificultades a que se enfrentaban los vinicultores ingleses, incapaces de competir con la producción de vino del sudoeste de Francia, más regular, fiable y fácil.” (Unwin, 2001: 249). Los ingleses no solo compraban vinos de esa región, sino que se produjo un relevante flujo de capitales e inversiones hacia la viticultura del sudoeste frances, lo cual contribuyó al debilitamiento y definitiva desaparición de la viticultura inglesa (Unwin, 2001: 222).
Enrique III (1312-1377)
Los ingleses comenzaron a importar regularmente el vino de Cahors a partir del siglo XIII. Este proceso culminó en la centuria siguiente, durante la administración del rey Enrique III (1312-1377), el cual comenzó a usar la expresión de “vino oscuro de Cahors”. El abastecimiento de estos vinos al mercado inglés se mantuvo vigente durante largos siglos. El siglo XIX marcó el declinar del vino de Cahors en Francia e Inglaterra. Los comerciantes de Burdeos le cerraron el camino a los mercados británicos y, posteriormente, la plaga de filoxera terminaría por castigar los viñedos de Malbec en Cahors, situación que no se pudo revertir hasta la década de 1980.
Pedro el Grande (1672-1725)
Paralelamente, el Malbec se abrió camino en otras regiones europeas, sobre todo en Rusia. Por iniciativa del zar Pedro el Grande (1672-1725), se introdujeran cepas de Malbec en el imperio ruso, particularmente en la región de Crimea.  Esta tendencia fue profundizada por una de sus sucesoras, Catalina la Grande (1729-1796). Ella dio un fuerte impulso al traslado de cepas Malbec desde Francia. Este proceso culminó en 1828 con la puesta en marcha de la hacienda de Crimea, en la cual el principe Vronontsov cultivaba miles de cepas de uva francesa, incluyendo Malbec.

2-Llegada del Malbec a la Argentina
La expansión del Malbec, iniciada en el siglo XVIII hacia el este, se completaría en la centuria siguiente, hacia el oeste, para llegar al Cono Sur de América: en efecto, en las décadas de 1840 y 1850, las cepas de Malbec se comenzaron a cultivar en las Quintas Normales de Santiago de Chile y Mendoza.

En efecto, el Malbec llegó a Chile en la década de 1840. En el marco de la apertura política y cultural generada a partir de la Independencia, la clase dirigente chilena comenzó a mirar hacia Francia con creciente interés, con ambiciones de superación. En este contexto, uno de los aspectos que se procuró incorporar, fue la vitivinicultura francesa, incluyendo sus cepas y sus técnicas de elaboración el vino. En este contexto vendrían a Chile especialistas franceses, como René Lefevre, Claudio Gay y Michel Aimé Pouget, los cuales motorizaron importantes cambios en la vitivinicultura nacional, acentuando las tendencias francesas (Briones, 2006). Junto con ellos, hubo tambièn otros franceses que realizaron aportes significativos. Y sus propuestas se difundían a través de las nuevas instituciones creadas, precisamente para tal fin, como la Sociedad Nacional de Agricultura (fundada en 1838) y la Quinta Normal de Santiago (1841).  En estas condiciones se produjo la llegada de las cepas europeas al fértil suelo regional. 
Michel Aimé Pouget y señora
“Ya en 1845 un francés residente en Chile, Nourrichet, habìa introducido cepas de su país de origen en el predio de otro francés, Vigoroux, dueño de la Viña La Luisa, que fue incorporada a la Quinta Normal. En 1848 Pierre Poutays, también francés, crea la Vila La Aguada, que abandonara en 1856 para organizar Santa Teresa, mucho más grande. Claudio Gay también había participado en este proceso, haciendo traer vides a la Quinta Normal” (Del Pozo, 1999: 70).

En el plano institucional, el espacio más importante de este proceso fue la Quinta Normal de Santiago. Fundada en 1841 por iniciativa del exiliado argentino, Domingo Faustino Sarmiento, su nombre se inspiraba en la Escuela Normal de París, donde se cultivaban plantas en general y vides en particular. La Quinta Normal de Santiago operó como una estación experimental, en el sentido de introducir nuevas especias y variedades de plantas europeas, adaptarlas a los suelos y climas americanos, y luego difundirlas en la región para mejorar la producción agrícola y agroindustrial.
Domingo Faustino Sarmiento
Mientras Chile avanzaba con sus instituciones y sus innovaciones tecnológicas, la Argentina permanecía en una situación de estancamiento por problemas políticos. El gobierno de Rosas promovía tensiones internas y externas. Rosas se enfrentaba con los empresarios, particularmente los del sector vitivinícola; y tambièn generaba conflictos externos, que tendían a aislar a la Argentina del mundo y sus capitales y sus innovaciones tecnológicas. El país no lograba generar confianza; muchos intelectuales y empresarios optaron por exiliarse o permanecer en el país, aguantando el desgobierno. Para complicar más las cosas, Rosas tenía grupos violentos que circulaban por las calles, sembrando el miedo y el terror entre los ciudadanos corrientes. Predominaba un ambiente de crispación, en el cual la industria vitivinícola de Mendoza y San Juan sufrió un largo periodo de estancamiento y retroceso relativo.
Juan Manuel de Rosas
Después de la caída de Rosas y la normalización institucional de la Argentina, se generaron las condiciones para recuperar el tiempo perdido. Sarmiento promovió la fundación de la Quinta Normal de Mendoza. Siguiendo el modelo de Francia y Chile, esta Quinta Normal se propuso incorporar nuevas variedades de cepas, como medio para mejorar la industria vitivinícola nacional. Esta iniciativa fue acogida por el gobernador de Mendoza Pedro Pascual Segura, y su ministro de gobierno, Vicente Gil. El 17 de abril de 1853 presentaron el proyecto ante la Legislatura Provincial, con vistas a fundar una Quinta Normal y una Escuela de Agricultura. La Cámara de Representantes abordó el proyecto y terminó por aprobarlo con fuerza de ley el 6 de setiembre de 1853 (Girini, 2006: 23-24).
Pedro Pascual Segura
La dirección de la Quinta Agronómica de Mendoza fue confiada al francés Michel Aimé Pouget (1821-1875). Titulado en la Sociedad de Horticultura de París por certificado extendido el 8 de junio de 1852, Pouget debió exilarse debido al golpe de Estado de Napoleón III, ocurrido el 2 de diciembre de ese año. Para continuar con la práctica de su oficio, se radicó en Chile. Allí se desempeñó al frente de la Quinta Normal, como así también en haciendas particulares de Viluco y sobre todo, en Peñaflor, 40 kilómetros al oeste de Santiago, propiedades de don José Larrain Gandarillas. En la zona de Peñaflor había una importante tradición de esmero en los procesos de cultivar plantas frutales en general y vides en particular, como así también en la elaboración del vino con equipamiento signado por la higiene y el cuidado (Inventario de bienes del fundo de Peñaflor, de don Agustín Díaz; Santiago, 16 de junio de 1827. Archivo Nacional de Chile, Fondo Judiciales de Santiago, Volumen 304, Pieza 9, Fojas 24-27v). En este espacio, don José Patricio Larrain llevó adelante un proyecto de innovación e incorporación de nuevas especias y variedades a la producción rural chilena.
José Larrain Gandarillas
Con estas experiencias, Pouget logró adaptarse a las costumbres y el ambiente natural y cultural del Cono Sur, a la vez que logró su objetivo de continuar con su oficio y promover la innovación agrícola regional. En estas condiciones recibió y aceptó la oferta del gobierno de Mendoza y se puso al frente de la Quinta. Pouget llegó a Mendoza en 1853, a los 32 años de edad, con los aportes de Quinta Normal de Chile, entre los cuales se destacaba “una gran carga de plantas y semillas que incluía cepas de varios tipos, como por ejemplo, Cabernet Sauvignon y Pinot Noir; una de ellas era la uva Malbec” (Beezley, 2005: 292).

Continúa en siguiente nota.

Silvia Ramos de Barton
Directora y Sommelier Internacional

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