miércoles, junio 13, 2012

Vinos de Ensenada México. Parte II.


Vinos de la BAJA que son de ALTA calidad.  (PARTE II)
Especial para el BLOG DE VINOS ORIGINAL de Argentina

Texto y fotos: Mike Taylor
Hola amigos 
Como soy de honrar mi palabra, en ésta entrega, continuaremos hablando sobre los vinos de México, pero vistos desde el prisma de Ensenada, tierra de mitos y promesas…
Esta es la segunda parte.  Antes de comenzar la prosa histórica y etimológica sobre la región, debo advertir que en mi visión -a pesar de estar administrativamente separadas- Tijuana y Tecate, son parte de la unidad vitivinícola que llamaremos Ensenada.
Dicho esto, vamos a lo que importa…

- Todo es historia, todo es palabra


Debo mencionar, por respeto a los pueblos originarios, que este vasto territorio fue poblado inicialmente por etnias kumiais, nómades, “concheros”, que se alimentaban de todo tipo de mariscos, principalmente moluscos como el abulón, el choro o mejillón, varias especies de almejas y caracoles, cangrejos, langostas, y varias especies de peces. Digamos que eran omnívoros, pues no se les escapaban ni focas, lobos marinos y ni delfines. Aves marinas como la gaviota y el pelícano, además de patos, cormoranes y otras especies también componían sus dietas… y llamaban a esta región de “Pa-Tai”, la tierra de los hombres altos. Luego vendrían los pericúes y los guaicuras… 

 - Etimología 
Definir la palabra ensenada es fácil: según la Real Academia Española(1), significa entrada de mar en la tierra formando seno. Con esto habríamos resuelto el problema inicial. Pero hay más, ya que Ensenada, está localizada en la península de California. Y aquí viene lo interesante, el “quid de la cuestión”:  Versiones diversas sobre la supuesta isla de California, (por aquellas épocas, Tomás Moro imaginaba ínsulas utópicas, ideales…), hablan de una palabra compuesta por una raíz o lexema “Cali”, o ensenada pequeña del mar, y el morfema o desinencia nominativa  “fornax”, del latín furnus, en alusión al calor (o mejor dicho a  los “bochornos”), que habría sufrido Hernán Cortés al llegar a la “Callida Fornax”.

Y todos los registros de lo que por estas tierras novohispanas acontecía, iba a parar a Sevilla, a la Real Casa de Contratación de Indias… donde a título novelesco, en 1510, Garci Ordóñez de Montalvo, menciona en su escrito Sergas de Esplandián, en forma castiza: “Sabed que a la diestra mano de las Indias hubo una isla llamada California... la cual fue poblada de mujeres negras, sin que algún hombre entre ellas hubiese, que casi como las “amazonas” era su manera de vivir. Estas eran de valientes cuerpos y esforzados y ardientes corazones y de grandes fuerzas, la ínsula en sí la más muerte de rocas y bravas peñas que en el mundo se hallaba; sus armas eran todas de oro..., que en toda la isla no había otro metal alguno... Y algunas veces que tenían paces con sus contrarios, mezclábanse con toda seguranza unas con otros, y habían ayuntamientos carnales, de donde se seguía quedar muchas dellas preñadas y, si parían hembra, guardábanla y, si paria varón, luego era muerto...”. (2)

La novela continúa… y estas mujeres californias, lideradas por la bella reina Calafia, de forma espartana enfrentaron a los europeos.
 
Con relatos como éstos nacería un nuevo “El dorado”, y la fiebre del oro. ¡Siempre la maldición del oro, y la minería…!

Luego de expediciones frustradas, de traiciones como la que sufrió Diego de Becerra a manos de Fortún Jiménez Vizcaíno, y éste a su vez de la vida (implacable justiciera de los hechos humanos), allá por 1533; muchos conquistadores vasallos de Don Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, dieron paso en la historia a figuras como Hernán Cortés, Francisco de Ulloa, Juan Rodríguez Cabrillo, y otros tantos perdedores de su siglo, que no consiguieron dominar la California. En 1683, junto a Isidro de Otondo y Antillón, vendrían dos jesuitas, Francisco Eusebio Kino, que a pesar de haber construido misiones religiosas hasta Sonora y Arizona, e introducir la ganadería y métodos de cultivo, no consiguió los “Favores Celestiales”, y se transformó tristemente en botella de litro, en versión blanco y tinto. Del otro jesuita, Pedro Matías Goñi, no tengo datos sobre su destino o fortuna.


Creo que un poco de humor no le hace mal a nadie… Y con esto aclaro que el vino Padre Kino, tuvo una misión histórica en México, que fue la de acercar a miles de consumidores hacia un vino fácil de beber. Y la botella que hoy nos parece “demodée”, hace cuatro décadas, era novedoso y querible. (¡Puede servir de jarra, o pichet!). Así como el jingle de la bodega Pedro Domecq, que rezaba: “♫ Padre Kino. ¡Qué padre vino! ♫”
  

- Todo es geografía, geología, tropósfera y audacia por estos lados…
Como dije en la primera parte de ésta serie de artículos, la historia no es unívoca, ni rígida o previsible, pues es humana. La historia, aunque mal pretendida por sus artífices humanos, tiene múltiples caminos, diversos rostros, ideas que no se matan ni se apagan, y genialidades que ningún mediocre consigue dominar.  Ni el tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848, o Cesión Mexicana (3), ni el “Muro de la Tortilla”, ni sus alambres, consiguen dividir la unión vínica de las Californias. Y lo que la estupidez humana y las miserables fronteras desunieron, el ingenio de enólogos mexicanos como Hugo D´Acosta, pudo reunir en un “Duetto”, como sucedió en 1997, entre las bodegas Santo Tomás de México y Wente Vineyards de U.S.A, un blend de Cabernet Sauvignon y Merlot, en partes iguales.
Actualmente el delicioso vino Duetto, está bajo la batuta de la “Maestra” de Santo Tomás, Laura Zamora, y todo su caldo es mexicano.

 - Ensenada, tierra de mitos y promesas
Si. De mitos… como los que se tejen en vuelta a protagonistas de la historia que pasaron y pisan por aquí, y digo desde Emile Peynaud, a los enólogos y winemakers actuales.

De Emile Peynaud he oído y leído que dijo “esto y aquello” de las bondades de las uvas y  valles de Calafia. Es probable que el gran maestro, traído a México por la Casa Pedro Domecq, se haya maravillado, como hoy yo lo estoy, y tejido loas a las condiciones edafológicas de la región, que de fato son ideales y gentiles. No sólo las uvas son sabrosas… aquí todas las frutas saben más…

Se equivocaría quién pensase que apenas Peynaud anduvo por estas bandas… Grandes enólogos como Wilheim Gärtel, Pascal Ribéreau-Gayon, y hasta Patrick Léon, del Château Mouton Rothschild, ya hicieron las honras.

- Dimes y diretes
De Hugo D´Acosta había oído que no me atendería, que era genioso, que tuviera cuidado con mis palabras… Y nada más errado. Hugo D´Acosta es un gentleman, que abiertamente brinda sus opiniones y deja ver - a quién esté preparado - la profundidad de su cosmovisión. Hugo D´Acosta nada como pez en el agua de la “tropósfera”.

Laura Zamora, es una “Maestra” que tiene en las manos de su historia, caldos sabrosos. Y es mujer, y al que no le guste, que se acostumbre. Al fin y al cabo, de las mujeres venimos y en ellas nos contentamos, nos alegramos, como en sus vinos. Gracias a “doñas y madames” como las viudas de Champagne, o Doña Antónia Adelaide Ferreira en el Douro portugués, tenemos los vinos que hoy nos encantan, y actualmente podemos oír las voces “fermentativas” de Susana Balbo en Argentina, o Mónica Rosseti en “meu Brasil brasileiro”, entre tantos otros registros… 

¡Qué decir de José Luis Durand! Ingeniero agrónomo y enólogo, discípulo del Maestro Don Alejandro Hernández, a quién tuve la dicha de entrevistar en 2010, en su Portal del Alto, del Maipo chileno.  José Luis Durand es franco y etéreo, elegante y complejo, simple y osado, visionario, dinámico y práctico. Se le nota el “Savoir Faire”, pero en sus creaciones y etiquetas, se le nota más un “Savoir vivre”. Ah… ¿sus vinos? Impecable. Je me suis régalée..

Todavía faltan muchos nombres y apellidos, están los Torres Alegre, Backhoff, Cetto, Magoni, Prieto, Bibayoff, Gassol, Martinez y tantos más… Recordemos que la historia del vino mexicano se está escribiendo hoy, a la par de este artículo, con la segunda o primera generación de productores.

Se equivoca profundamente quién asegura que el vino mexicano no tiene identidad. Su personalidad está intrínsecamente relacionada con la libertad y la osadía de los productores. El vino mexicano como es, solo es posible por la ausencia de opresión legislativa. Si hubiera una D.O.C. por aquí, no estaría yo escribiendo estas líneas.
Así que señores y señoras Sommeliers, recuerden que la obligación de cada uno/a de Ustedes, es entender a cada vino en su escencia. No se equivoquen con el vino mexicano.

Prometo que en las próximas entregas, les contaré más detalladamente sobre las vinícolas, vinos y protagonistas que vaya conociendo… Aclaro que Ensenada no promete solamente buenos vinos y deliciosa gastronomía… es además, naturaleza exuberante en el Geiser Marino de La Bufadora y su encantadora leyenda; sus eventos de clase mundial como la Regata New Port Beach, conciertos, recitales, y una agenda cultural y deportiva que no para. Y promete más. Es por eso, que muchos ensenadenses dicen que la BAJA es ALTA y auténtica, emocionante, única, moderna, y romántica. Y no se equivocan.


Les agradezco la paciencia, y sepan que en la próxima entrega, hablaremos del escenario actual y futuro del vino mexicano…
  
Mis enoabrazos de siempre…

Mike Taylor
Director
The Woinos Group by Mike Taylor
(Brasil-Argentina-México)
http://www.woinos.com/

VINOGOURMET
Food and Wines Consulting

GEDV Grupo de Altos Estudios y Degustación de Vinos
Wine Education Masterclasses - Vinos & Sommellerie


FÓRUM VINOGOURMET (español)
FÓRUM ENOGASTRONOMIA (portugués)

Fuentes:
1 – Real Academia Española
2 – Primer Congreso Regional de Historia, 1958, Mexicali. Melchor Sánchez Jiménez, Héctor Lucero Antuna y otros.
3 – Tratado de Guadalupe Hidaldo, 2 de febrero de 1848.
4 – Tratado de Viticultura, Luis Hidalgo Fernández-Cano, José Hidalgo Togores 4ta. edición. Editorial Mundi Prensa, 2011. Páginas 1467 y subsiguientes.
5 – Anthony Bourdain: “Baja is the New Tuscany”
6 – Miguel Alcazar, La ruta del Vino

Muchas gracias Mikie por compartir nuevamente esta nota increíble. Con leyendas, terroir, fiebre del oro, una gran historia que alberga la historia del vino y del hombre en América.
Silvia Ramos de Barton
Directora

1 comentario:

Enópata dijo...

Felicidades Mike por tan interesante e instructivo artículo.
Saludos cordiales desde España
Juan Ferrer
Enópata