domingo, diciembre 14, 2014

Exclusivo: Desde San Juan llega un Aceto Balsámico elaborado al estilo Módena

Novedad
Aceto Balsámico Donna Arletti
Un producto gourmet elaborado con 
la Fórmula Tradicional de Módena

Es un producto refinado totalmente natural elaborado con el conocimiento, el arte y la práctica ancestral de Módena, su ciudad originaria. No posee ningún tipo de conservantes ni agregados. Se elabora en partidas limitadas con el mosto de uva concentrado hervido y añejado en barricas de roble francés durante un mínimo de 10 años.
Donna Arletti es un exclusivo y sofisticado emprendimiento familiar  abocado puramente a la elaboración de Aceto Balsámico con la Fórmula Tradicional de Módena con estándares de alta calidad. Emplazado en la provincia de San Juan es único en Argentina por la práctica de su fórmula y su técnica, tal como se hace en Módena, ciudad originaria de este producto.

Del mismo modo que lo hacían sus antepasados, su hacedora Francesca Arletti -italiana de 87 años- continuó con la elaboración del Aceto Balsámico in house para su uso hogareño de acuerdo a las costumbres de su propio país. Radicada en Argentina y con una práctica llevada durante años, le permitió a Francesca evaluar los resultados con las variedades propias de San Juan, provincia vitivinícola por excelencia. Las características climáticas requeridas para desarrollar este producto – frías temperaturas en invierno y altas temperaturas en verano- las encontró en esta región obteniendo un producto equivalente a los que lograba en Módena. 


“En San Juan encontramos las mismas vides de nuestro país de origen, además de ciertas variedades muy bien arraigadas. Esto hizo que pudiéramos disponer de la materia prima ideal para volcar la antigua tradición de nuestro terruño natal y obtener un producto de excelencia con “perfume local”, dice Francesca Arletti, (foto).  

Francesca Arletti nació en Módena, Italia en el núcleo de una familia relacionada con la elaboración de Aceto Balsámico para consumo familiar estando desde muy pequeña vinculada al desarrollo de este producto por sus padres y abuelos. Llegó a la Argentina en  1948  para radicarse en la ciudad de San Juan. Es madre de tres hijas, abuela de 12 nietos y 5 bisnietos.

El espíritu de luchadora, emprendedora y soñadora Francesca  aún lo mantiene y lo transfiere a quienes la secundan. Es una mujer ferviente del orden, “tiene un lugar para cada cosa y cada cosa en su mejor lugar”, la definen sus hijas.

Fiel a su origen, es amante de la opera y la música italiana. Excelente cocinera, preferentemente de pastas caseras -amasadas por ella- y consumidora de buen vino. En su tiempo libre disfruta de estar al tanto de los logros de su familia y apoyar a sus nietos. El manejo de internet le permite estar presente en la vida de cada uno de ellos instalados y desparramados por el mundo.

A pesar de sus 87 años y de ver materializado su sueño, para Francesca Arletti sus anhelos no se acaban.

Aceto Balsámico, un producto de lujo. 

Su historia se remonta a la Edad Media. Su nombre se debe posiblemente al antiguo uso que se
le daba como medicamento. Documentos de comienzos del siglo XVII oriundos de la provincia de Módena,  revelan el interés de las autoridades hacia el Aceto Balsámico como un producto exquisito para el agasajo de los nobles, sumado a sus propiedades desinfectantes y medicinales contra ciertas enfermedades y molestias tales como el dolor estomacal, entre otras.

Durante el siglo XVIII fue valorizado como producto de exportación y difundido por los mercaderes ingleses en el resto del continente europeo. A partir de entonces, la fama y jerarquía de sus cualidades de sabor y aroma recorren el mundo, incorporándolo a distintos hábitos alimentarios.

La versión italiana comercial más exquisita, “afinada y extra añeja”, se denomina ACETO BALSAMICO TRADIZIONALE DI MODENA y se presenta en pequeñas botellas  con formas de foquitos de luz de 100 ml incluyendo 2.000 gotas de un líquido negro delicioso, profundamente aromático y con una refrescante nota de mermelada de uva. Su particular sabor e intensidad es el resultado de un largo proceso de elaboración artesanal que conlleva, en Italia, un mínimo de 25 años y del que se obtiene poco menos de 3 litros de Aceto Balsámico por cada 100kilos de uva molida. La demanda mundial de productos gourmet supera ampliamente a la oferta, de allí su exclusividad y alto precio. 
El emprendimiento argentino: A partir del 2001 y con una atesorada experiencia, Francesca decide transformar su actividad aprovechando su Know How con perspectivas de crecimiento y éxito. Su objetivo incluyó generar en San Juan un polo de producción y proveer al mercado nacional e internacional de un producto exigente, gourmet y de excelencia.  “El clima de San Juan resulta muy propicio para el Aceto, acorta los tiempos necesarios para obtener el extra-añejo dado que la temporada de elevadas temperaturas es más prolongada que en Módena”, sostienen en Donna Arletti.
En la compañía familiar conviven tres generaciones. Una de las hijas de Francesca- Cristina Dobjanschi-  al frente del negocio; su nieta, ingeniera en alimentos quien es la responsable de obtener las características y cualidades del producto que dicta la fundadora y responsable de transmitir su fórmula secreta a sus descendientes conservando la tradición.
“El secreto de elaborar el Aceto Balsámico se transfiere de una generación a la otra manteniéndose relativamente en pocas manos, lo cual lo convierte en un producto valorado”, afirman en la familia.

Los largos períodos de añejamiento en barrica -entre 10 y 15 años- y su extremo cuidado distinguen al Aceto Balsámico Donna Arletti como un producto único y exclusivo en el mercado local. “La principal diferencia de nuestro producto de alta calidad es el prolongado tiempo de añejamiento que le confiere las propiedades que le dan origen a su designación como “bálsamo”, explica Francesca.

Único por su fórmula reservada en el núcleo familiar, este producto “no tiene fecha de vencimiento, mientras más tiempo se lo añeja, más delicioso y selecto es” sostienen en la compañía, constituyendo un condimento de lujo para la alta gastronomía sea para carnes, ensaladas o postres. 

“El Aceto Balsámico Donna Arletti es un producto que se caracteriza por tener un color oscuro y brillante, con una correcta densidad y fluido espesamiento de un manjar negro, dulce viscoso como la miel --característico después de los 20 años de añejamiento- refinadamente ácido y profundamente aromático”, describe Francesca.

Se presenta en el mercado en botella de 250ml y se comercializa a través de su página   Online, www.donnaarletti.com a un costo de $ 70 cada una. 

Proceso de elaboración
El Aceto Basámico Donna Arletti con la Fórmula Tradicional de Módena se elabora con las
mismas uvas blancas con las que se utilizan en Módena conjuntamente con otras de alta calidad provenientes de viñedos de la provincia de San Juan. Para ello se emplea un cuidadoso y  estricto proceso en el cual aquellas variables que le confieren características organolépticas particulares y únicas,  solo se transmiten de generación en generación en la familia. En este producto de excelencia el proceso es la etapa más importante pero también las características del varietal de la uva influyen en su sabor. 
La elaboración, comprende tres etapas, la cosecha de la uva, la molienda y cocción del mosto, y finalmente el almacenamiento. La mayor complejidad radica es la última fase que engloba la maduración y el envejecimiento, en la cual el producto se deposita en barricas donde se acetifica y madura por un período mínimo de 10 años antes de embotellarlo. 
Durante esta etapa cada año se intercambian los contenidos de las barricas mezclándose entre ellos y con vinagres más jóvenes, depositándose  primero en barricas de roble y luego pasando a barricas de tamaños más pequeños de distintas maderas donde se practican trasiegos de acuerdo a los años.

En contraposición con la elaboración de vinos donde éstos deben permanecer en bodegas a temperatura y humedad  constante, el Aceto Balsámico Donna Arletti con la Fórmula Tradicional de Módena para su maduración se lo expone a amplias diferencias térmicas: las frías temperaturas del invierno favorecen la decantación, mientras que las altas temperaturas del verano benefician la fermentación y la evaporación.

Imperdible, hay que probarlo.
Silvia Ramos de Barton
Directora
Twitter: @SilBarton


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